Sí, alivian. El dolor remite. Parece que todo vuelve a la normalidad. Pero ese alivio es temporal.
Los antiinflamatorios (pastillas o geles) reducen la inflamación y el dolor, pero:
- No curan la articulación.
- No regeneran el cartílago.
- No mejoran la nutrición de los tejidos.
Cuando su efecto desaparece, el proceso destructivo subyacente continúa: en silencio, sin síntomas visibles, hasta que es demasiado tarde. El cartílago no vuelve a crecer por sí solo. Conformarse con calmar el dolor es perder un tiempo precioso. El día en que el dolor regrese de manera permanente, es posible que ya no quede cartílago que salvar. En ese punto, los medicamentos a menudo son insuficientes y la única solución puede ser una prótesis.